Este hotel boutique es mucho más que un alojamiento; es un espacio íntimo diseñado para quienes buscan bienestar y libertad en plena naturaleza. Ubicado en una zona de playas apacibles y poco concurridas, la propiedad ofrece una experiencia de desconexión absoluta. El edificio cuenta con 1.600 m² construidos integrados perfectamente en una parcela de 2.000 m² rodeada de pinos.
La propiedad dispone de 20 habitaciones acogedoras, todas con baño privado. Además, pensando en la logística y el servicio, el hotel incluye un apartamento para el personal y amplias zonas de servicio. Las áreas comunes están diseñadas para el disfrute al aire libre, destacando su piscina exterior con solárium y una completa zona de restauración que cuenta con bar, terraza y barbacoa exterior, además de una cocina profesional equipada.
Como valor añadido, el inmueble cuenta con un sótano destinado al ocio y está a la vanguardia en sostenibilidad, equipado con paneles solares y sistemas de eficiencia energética. Es la inversión ideal para quienes buscan un activo emblemático en una de las zonas más vírgenes y bonitas de la isla.