Este hotel es mucho más que un edificio; es una oportunidad de inversión en una de las zonas con más energía y movimiento de Ibiza. Hablamos de 7.000 m² pensados para sacar el máximo rendimiento, con 138 habitaciones que incluyen baño privado y terraza propia, distribuidas en 6 plantas.
Lo mejor es que el hotel ya tiene todo lo que el turista busca: una piscina exterior con solárium para disfrutar del sol y un jacuzzi para relajarse. El área de restauración es muy completa, con bar, terraza y una cocina profesional ya montada. Aunque es un edificio con historia, se reformó en 2004 y está al día de todo, con aire acondicionado, Wifi y suministros activos. Es, básicamente, entrar y ponerse en marcha en el corazón vacacional de la isla.